Última revisión: 01/Oct/2020
La vacuna contiene la toxina que fabrica la bacteria, pero desprovista de su toxicidad (se le conoce como toxoide); de forma que no puede producir la enfermedad, pero sí mantiene su capacidad de estimular la producción de defensas (anticuerpos) contra ella.
Se recomienda su aplicación a toda la población a partir de los 2 meses de edad, con sus dosis de refuerzo.
La vacunación infantil completa consiste en la administración de un total de 5 dosis de vacuna, siguiendo las recomendaciones del calendario de vacunación infantil:
La enfermedad no confiere inmunidad y la vacunación no proporciona inmunidad de grupo, por lo que la indicación de la vacuna es universal.
A pesar de que se dispone de vacunas muy eficaces, el tétanos continúa siendo un problema de salud pública en muchas partes del mundo. La incidencia del tétanos en una población refleja la efectividad de sus programas de vacunación y, aunque disminuyendo, sigue siendo común en países en vías de desarrollo, mientras que es excepcional en los industrializados (<0,2 casos/100,000 habitantes).
También es importante la vacunación a mujeres embarazadas para prevenir el tétanos neonatal.
Se estima que la eficacia clínica del toxoide tetánico es del 100%. Tras una serie primaria de vacunación, el 100% de los vacunados presentan títulos de anticuerpos por encima del nivel de protección. La duración de la protección con la vacuna es larga: una quinta dosis puede proteger el resto de la vida de una persona. Los anticuerpos protectores en personas correctamente vacunadas persisten más allá de los 20 años.
La disminución de la incidencia del tétanos desde la introducción de la vacunación sistemática confirma la eficacia de la vacuna para prevenir esta enfermedad.
El toxoide tetánico está considerado como una vacuna muy segura.
Las mujeres embarazadas con antecedentes de inmunización insuficientes o desconocida deberán recibir como mínimo dos dosis de una vacuna que contenga el toxoide tetánico: la primera, lo antes posible durante el embarazo, y la segunda, al menos cuatro semanas después ya que la antitoxina tetánica materna se transfiere al feto a través de la placenta.
Las situaciones de inmunodeficiencia o inmunosupresión no contraindican la administración de la vacuna.
Las reacciones más frecuentes son de carácter local, como eritema, induración y dolor en el lugar de la inyección, en los 10 días siguientes a la vacunación, y raras veces formación de granulomas.