Última revisión: 01/Oct/2020
Las vacunas frente a la tos ferina actualmente utilizadas son inactivadas acelulares, compuestas por antígenos de Bordetella pertussis, como el toxoide pertusis, la hemaglutinina filamentosa y la pertactina, entre otros. Estas vacunas sustituyeron a las vacunas de células enteras, por ser estas mucho más reactógenas. Aunque la eficacia en ensayos clínicos fue similar a la de células enteras, se ha demostrado que la vacuna acelular es discretamente menos inmunógena y con una menor protección en el tiempo (se estima que de unos entre 4 - 9 años).
Se recomienda su aplicación a toda la población a partir de los 2 meses de edad, con sus dosis de refuerzo.
Se recomienda especialmente en:
La vacunación infantil completa consiste en la administración de un total de 5 dosis de vacuna, siguiendo las recomendaciones del calendario de vacunación infantil:
El principal objetivo de la vacunación es reducir la incidencia de tos ferina severa en la población, así como reducir la carga de enfermedad en los menores de tres meses.
La incidencia de la tos ferina fue disminuyendo a medida que se fueron adoptando diferentes estrategias preventivas como la vacunación. Dichas estrategias se han ido adaptando a la situación epidemiológica presente en cada momento. La vacuna actual no confiere inmunidad completa ni para toda la vida. Pero a pesar de ello las vacunas actuales, con una eficacia entre el 80 y el 90%, no solamente protegen contra la enfermedad sino que también disminuye la gravedad a pesar de la corta duración de la protección (entre 4 y 12 años). Lo mismo ocurre con la inmunidad natural, de tal forma que entre 4 y 20 años después de pasar la enfermedad desaparecen los anticuerpos.
Las vacunas actuales presentan una eficacia entre el 70% y el 88%, y no solamente protegen contra la enfermedad, sino que además también disminuyen la gravedad. La protección se inicia con la administración de la primera dosis en el lactante. Se estima que la tasa de protección frente a ingresos hospitalarios en menores de 2 años con 1, 2 ó 3 dosis es del 37%, 72% y 93%, respectivamente.
La inmunidad proporcionada no es completa ni para toda la vida. Algunos estudios han demostrado que aproximadamente el 20% de las personas vacunadas no están protegidas a los tres años después de la vacunación y que el 90% de los individuos vacunados hace más de 12 años están desprotegidos.
Es una vacuna segura. La incorporación del componente anti-pertussis a la vacuna Td ampliamente usada en el embarazo no incrementa el riesgo de efectos adversos a la madre ni al feto.
Efectos adversos podemos observar reacciones locales (dolor, enrojecimiento y/o inflamación en el lugar de inyección) y sistémicas (fiebre inferior a 39 ºC, cefaleas, malestar y somnolencia). Son infrecuentes la fiebre superior a 39 ºC, vómitos, hipertonía, hiperhidrosis o mialgias.