Última revisión: 01/Oct/2020
La parotiditis es una enfermedad viral muy contagiosa que causa una dolorosa inflamación en los laterales de la cara, debajo de los oídos (las glándulas parótidas), fiebre, cefalea y dolores musculares. Puede desencadenar una meningitis viral.
A finales de 2016, la vacuna contra la parotiditis se había introducido a escala nacional en 121 países.
El virus de la parotiditis se transmite por gotas suspendidas en el aire, cuando las personas infectadas estornudan o tosen. Los humanos son el único huésped conocido.
La distribución de la enfermedad es mundial. Aunque ocurre en cualquier edad, el 85% de los casos clínicos ocurren en menores de 15 años, la mayoría entre los 5 y los 14 años. Se producen picos epidémicos cada 2-5 años. Los estudios epidemiológicos han demostrado que el 85-90% de la población no inmunizada adulta presenta anticuerpos protectores, pero la infección en los adultos no inmunes produce generalmente enfermedad más severa que en la infancia.
Antes de la era vacunal la incidencia era de entre el 0,1% y el 1% (y hasta el 6%), produciéndose de forma endémica en climas cálidos y en forma de picos de incidencia en climas templados. Ahora un 60% aproximadamente de los Estados miembros de la OMS (110 de los 193 en 2005) tienen incluida la vacuna en sus programas de vacunación sistemática infantil. Con la vacunación se ha obtenido una disminución de la incidencia en todos los grupos de edad.
Un 30-40% de todos los casos presenta infección inaparente, sobre todo en niños, en los que el cuadro es generalmente más benigno. El peligro viene representado por las posibles complicaciones y las manifestaciones sistémicas de la enfermedad. Las principales son: