Última revisión: 01/Oct/2020
La Poliomielitis, parálisis infantil o Polio, es una enfermedad de origen viral muy contagiosa que puede afectar de forma grave al sistema nervioso y producir una parálisis permanente e incluso la muerte por fallo de la musculatura respiratoria.
La transmisión es persona-persona, por vía fecal-oral, heces o aguas contaminadas y en los países donde aún existen casos de poliomielitis, el 95% de las infecciones ocurren en niños menores de 5 años.
En 2013, se sucedieron brotes tras una importación de poliovirus salvaje desde países endémicos del cuerno de África (Somalia, Etiopía y Kenia), Siria y Camerún. Se documentó evidencia de transmisión de poliovirus salvaje en Israel. Casos de polio debidos a poliovirus derivados de poliovirus vacunal, se han documentado en Nigeria, Níger, Chad, Camerún, Pakistán, Afganistán, Somalia. Actualmente, la polio es endémica en dos países, Afganistán y Pakistán.
En 2015 se registraron 74 casos de polio causada por un virus salvaje en Pakistán y Afganistán (72 % y 27 %, respectivamente) (en 2014, fueron 359 casos en 9 países). Y, desafortunadamente, 3 casos en Nigeria en 2016. Según la OMS, las coberturas vacunales con vacuna oral en el año 2014 fue desigual en las distintas regiones, con un promedio del 88 %: África 80 %, Mediterráneo este 86 %, Europa 95 %, Américas 90 %, Asia sur y este 90 % y Pacífico oeste 87 %.
La mayoría de las infecciones son asintomáticas (95%). Los casos sintomáticos tienen las siguientes fases: